Los cambios en la televisión dominicana

por el 01/06/14 at 10:47 am

televisiónSanto Domingo. No estoy descubriendo la “formula” del agua tibia cuando decimos que la vida se mueve. Crecemos, nos reproducimos y morimos: Eso somos.

El comentario viene a colación a propósito de los cambios que se están produciendo en la televisión criolla y los que se avecinan. Uno que otros se han despachado con juicios tremendistas de lo que está sucediendo en algunos canales con las decisiones que han tomado sus ejecutivos en procura de buscar nuevas oportunidades para mantenerse a flote e impedir que la “guagua” se le vaya y sus negocios se vayan a pique.

Al igual que en otras áreas, los cambios son irreversibles. Los que no ven más allá de su día a día están condenados a quedarse fuera del tren. Esa es la realidad pura y simple. En el caso de la televisión, que es el tema que nos ocupa, desde la década de los 80 hemos sido testigo de la llegada de una generación que le puso el sello de la época y marcaron una época que sin duda dejó profundas huellas para las futuras generaciones en lo relativo a la buena televisión.

La apertura que se produjo en la mitad de los años 80 trajo caras nuevas a la pantalla.  En el entretenimiento, gente de la talla de Yaqui Núñez del Risco, Freddy Beras Goico, José Armando Bermúdez, Rafael Corporán de los Santos, Leonel Almonte y José Augusto Thomén, Jacinto Peynado, entre otros, posibilitaron la llegada de rostros que le dieron un aire al negocio para ponerse en sintonía con un nuevo público y consecuentemente con las oportunidades que tenían las empresas para mercadear sus productos.

Quienes no entienden lo que está pasando en la televisión se despachan con juicios aéreos y como estamos en la civilización del espectáculo pasan como la verdad absoluta. Sin embargo están equivocados los que no ven más allá de la curva y no aterrizan en la realidad.

Llegamos al siglo 21 y nuevos códigos rigen no solo a la comunicación sino al mundo. En ese orden, los dueños de canales buscan rentabilidad de sus espacios en una época marcada por un esquema de negocio que ha obligado a un replanteamiento en la pantalla chica.

Los nuevos códigos de la televisión no fueron asimilados por gente que se acomodó al ABC de las negociaciones en ese medio. En palabras vulgares “se les fue la guagua” y el “metro” les ganó la batalla. No se dieron por enterados o se hicieron los “chivo loco” de cuanto estaba sucediendo y solo han reaccionado cuando la realidad les da en la cara.

La televisión, como cualquier rol que usted desempeñe en una empresa está sujeta a procesos de reingeniería. Hoy estamos en una empresa y cuando los dueños deciden que ya no les somos útiles nos despiden…en una ocasiones llega talento y en otra “talento” que se ajusta su “criterio”, pero esa es la dinámica de la vida.  Quien no lo vea así está perdido.

Cuanto acontece en la televisión criolla en estos momentos era necesario. La programación se ha movido, en particular en Color Visión y Antena Latina. En ambos canales hay productores a los que los ejecutivos de esos canales les están dando una segunda oportunidad para que despeguen, pero si al cabo de un tiempo no logran capitalizar los cambios deberán buscar otras televisoras para mantener en el aire sus apuestas.

Los tiempos han traído consigo alianzas de agencias publicitarias que manejan la publicidad y con ello mediciones de audiencia. Eso tampoco es asimilado por algunas personas que hacen televisión, alguno de los cuales se quedaron desfasados.

Las cargas impositivas, al margen de los gastos de servicios y el pago al personal administrativo se ha disparado. A un canal le resulta muy cuesta arriba mantener a ciertas propuesta en el aire cuyos productores al final liquidan muy por debajo de las expectativas de los ejecutivos de las televisoras, sin embargo les va muy bien con los intercambios publicitario. Y ese esquema quedó atrás, la realidad es otra y quien no es rentable queda fuera.

 

 

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